«El puzle de Argentina para el Mundial: quiénes parten con ventaja y quiénes pelean por una plaza en el equipo masculino»
Argentina llega al Mundial de Doha con una etiqueta que pesa: la de campeona. La albiceleste conquistó el título en 2024, en este mismo Khalifa International Tennis & Squash Complex, y del 2 al 7 de noviembre volverá al escenario de su última gran gesta para defender la corona.
Antes, como España, tiene que resolver su propio rompecabezas: elegir a los ocho jugadores que subirán al barco. La lista oficial todavía no se ha anunciado, así que nada está cerrado. Aunque, también aquí, hay nombres que pesan más que otros. A continuación repasamos cómo se perfila el equipo, con la cautela de que todo está por decidir.
Los nombres que parten con ventaja
Argentina cuenta con un dato que dimensiona su fortaleza y es que sitúa a cuatro jugadores entre los siete mejores del mundo. Agustín Tapia, número uno del planeta y para muchos el jugador con más talento de la historia del pádel, encabeza cualquier lista imaginable. Junto a él, Federico Chingotto, que ha peleado por el número uno hasta el final pese a medir 1,70 en un deporte de gigantes, es igual de indiscutible.
Los otros dos con más papeletas por ranking son Leo Augsburger, que atraviesa una gran temporada, y Franco Stupaczuk, un jugador muy asentado en la selección argentina. A ellos se suma Martín Di Nenno, cuya experiencia en este tipo de citas lo convierte en un candidato difícil de dejar fuera. Ninguno de los cinco tiene la plaza garantizada sobre el papel —la última palabra es del cuerpo técnico—, pero sería una gran sorpresa que alguno se quedara en tierra.

Los nombres que parten con ventaja
Argentina cuenta con un dato que dimensiona su fortaleza y es que sitúa a cuatro jugadores entre los siete mejores del mundo. Agustín Tapia, número uno del planeta y para muchos el jugador con más talento de la historia del pádel, encabeza cualquier lista imaginable. Junto a él, Federico Chingotto, que ha peleado por el número uno hasta el final pese a medir 1,70 en un deporte de gigantes, es igual de indiscutible.
Los otros dos con más papeletas por ranking son Leo Augsburger, que atraviesa una gran temporada, y Franco Stupaczuk, un jugador muy asentado en la selección argentina. A ellos se suma Martín Di Nenno, cuya experiencia en este tipo de citas lo convierte en un candidato difícil de dejar fuera. Ninguno de los cinco tiene la plaza garantizada sobre el papel —la última palabra es del cuerpo técnico—, pero sería una gran sorpresa que alguno se quedara en tierra.

Las plazas que están en el aire
Con esos cinco perfiles como punto de partida, quedarían tres plazas por repartir, y ahí el puzle se aprieta. La nómina de aspirantes mezcla veteranía y nombres en alza.
Suena con fuerza Sanyo Gutiérrez, un clásico de la selección con experiencia mundialista de sobra. También pelean Tino Libaak, campeón del mundo en 2024 y parte de la renovación, y Álex Chozas, un jugador versátil que puede adaptarse a ambos lados de la pista, algo muy valioso a la hora de armar parejas.
A ellos se añaden perfiles en buen momento como Maxi Arce o Juan Tello, que aspiran a colarse en una convocatoria de altísimo nivel. Son tres plazas para un grupo largo de candidatos, y la decisión no será sencilla.

Las parejas que podríamos ver
Elegir a los ocho es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es formar parejas que funcionen, y aquí Argentina parte con una ventaja: su dupla estelar se arma sola. Tapia y Chingotto, dos de los mejores del mundo, formarían la primera pareja del equipo, un tándem tan lógico como temible.
A partir de ahí, la referencia histórica es clara. Stupaczuk y Di Nenno, los “Superpibes“, reeditarían una de las duplas más reconocibles del pádel argentino, con galones y compenetración de sobra.

La gran incógnita sería la tercera pareja, en la que Augsburger tendría que encontrar acomodo junto a alguno de los jugadores que peleen por las últimas plazas. Y esa tercera dupla, como suele ocurrir, puede acabar siendo la más importante de todas.
La clave está en el tercer punto
En un formato por selecciones, cada eliminatoria se decide al mejor de tres partidos. Las dos primeras parejas de Argentina y de sus grandes rivales —empezando por España— suelen estar muy igualadas, por lo que la eliminatoria acostumbra a resolverse en el tercer punto, el que enfrenta a las duplas teóricamente menos fuertes de cada equipo.
Eso convierte la elección de las últimas plazas en algo más decisivo de lo que parece para esta cita de la FIP. En la final de 2024, de hecho, fue ese tercer punto el que puso a prueba a la albiceleste. No se trata solo de llevar a las grandes estrellas, sino de construir una tercera pareja capaz de ganar el partido que puede valer una eliminatoria entera.
Argentina tiene el talento, la experiencia y, sobre todo, la etiqueta de campeona para volver a pelear por el título. Ahora le toca al cuerpo técnico armar el puzle. Y a la vista de las piezas, defender la corona parece un plan perfectamente posible.
Nota en PADEL ADDICT





